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domingo, 17 de febrero de 2013

Cuando las musas te apuran...

Trato de imaginar el momento cumbre en el que me sedujo tanto la escritura. ¿Cuando fue? ¿En que momento me deje seducir por tamaña complejidad?. Ese voraz rompecabezas donde podes hallar la mas insignificante de las palabras o descubrir una nueva combinación que calmen el pensar por instantes. Habrá sido leyendo "El diario de Daniel" o "Mi planta de naranja lima", habrá sido leyendo algún "Gráfico" o la primer novela recomendada de Isabel Allende "PAULA" cuando por primera ves la lectura provocó lagrimas. Esta ultima fue un momento extraordinario, tanto que me pregunté ¿Como es posible que la escritura me provoque llantos? ¿Como puedo vivir en esa "galaxia gutemberg" tan sensible?. 

Lo cierto es que aquella pasión lo dominó todo, por mas que escriba mal, que escriba estupideces, boludeces o locuras fue la única terapia que he encontrado para, no solo calmar el pensar, sino para despojarme de todo lo que llevo, para ofuscarme cuando no puedo combinar un par de palabras en momentos de sequía y para glorificarme cuando se produce la erupción volcánica de las ideas y puedo plasmarlas, no tanto "a puño y letra" sino a "dedotecla" y letra. Es que la modernización, mas allá de las criticas que podamos hacer de ella, ha permitido esta fácil combinación practica, para que a través de la motricidad podamos transformar, como a través de un parto y tan perfectamente ideas en palabras.



     

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