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sábado, 18 de enero de 2014
sábado, 12 de enero de 2013
El mapa de Piri Reis (misterio)
¿Cómo pudo realizar Piri Reis en el siglo XVI mapas detallados de tierras y continentes que no habían sido descubiertos?
¿Cómo es posible que mapas de los siglos XVI al XVIII detallen con precisión milimétrica el continente antártico, que no fue descubierto hasta 1818? Y lo que es más, ¿ cómo se explica que esos mapas lo dibujen sin hielos, cuando desde hace más de 6000 años sus costas están literalmente congeladas? Los cartógrafos lo tienen así de claro: ellos copiaron sus mapas de cartas de navegación diseñadas en la oscura noche de los tiempos. Pero, ¿Por quién? El palacio Topkapi, en Estambul, fue trasformado en 1929 en museo de antigüedades. El 9 de noviembre del mismo año el director del Museo Nacional Turco, B. Halil Eldem, encontró dos fragmentos de un mapa trazado por el marino Piri Reis, que antaño desempeñó el cargo de almirante de la Flota en el Mar Rojo y en el golfo Pérsico. Fue en 1513 cuando Piri Reis, en la ciudad de Gallípoli, comenzó a confeccionar los mapas, que en 1517 ofreció como regalo al sultán Selim I, conquistador de Egipto, durante un viaje que hizo por este país. Ya antes de este hallazgo, Piri Reis gozaba en Turquía de gran fama como cartógrafo, al conservarse hasta 215 mapas firmados por él, junto con un escrito marginal -bahriye- en que el propio autor los comenta.
El bahriye significa colección, y en él Piri Reis decía que para realizar esta compilación se había basado en mapas más antiguos. En cuanto a los nuevos mapas a los que nos referimos, fueron trazados sobre piel de gacela y aún pueden apreciarse sus exquisitos colores. Los fragmentos hallados forman parte de los planisferios -definitivamente perdidos, según se cree- que utilizaba nuestro almirante. En el bahriye escribe Piri Reis: "Los dibujó el pobre Piri Reis, hijo de Hadj Mehmet, conocido como sobrino carnal de Kemal Reis, en la ciudad de Gelibolu (Gallípoli). Dios tenga misericordia de ambos, en el mes del santo Muharrem del año 919 (9 de marzo - 7 de abril 1513)". Entre los mapas realizados por Reis figura uno fechado en 1513, en el cual se incluye Gran Bretaña, España, África Occidental, Atlántico, parte de Norteamérica, Sudamérica y la costa de la Antártida hasta una zona por debajo de África. Como está rasgado, se sospecha que debió contener también Europa, Asia y Australia. Un segundo mapa datado en 1528 abarca Groenlandia, Labrador, Terranova, parte de Canadá y la costa oriental de Norteamérica, hasta Florida. En el bahriye Piri Reis anotó que preparó sus mapas utilizando también 20 viejos planos y 8 mapamundis confeccionados en la época de Alejandro y que en ellos aparecía la totalidad del mundo habitado. Esta anotación elevó la sorpresa de los investigadores a grados mucho más altos: ¿de modo que unos mapas fechados en el siglo XVI nos trasladaban de golpe a muchos siglos atrás?. Si es así, debemos creer que en los tiempos de Alejandro Magno (siglo VI antes de Cristo) eran conocidos los mares y continentes que aparecerían después en el behriye y en los propios mapas de Piri Reis.
Durante el año Geofísico Internacional, 1957, se interesó también por los mapas el padre Lineham, antiguo director del observatorio astronómico de Weston y cartógrafo de la Marina Estadounidense. Su conclusión fue la misma: los mapas (especialmente la zona de la Antártida) son increíblemente precisos, llegando a ofrecer datos que a nosotros únicamente nos constan después de las expediciones antárticas que suecos, británicos y noruegos llevaron a cabo en 1949 y 1952.
El 28 de agosto de 1958 tuvo lugar en la universidad de Georgetown una audición pública de Mallery y Lineham, que fueron interrogados por un tal Warren. He aquí algunos extractos de las actas: WARREN: Nos resulta hoy difícil comprender cómo unos cartógrafos anteriores a nosotros en muchos siglos pudieron llegar a ser tan precisos, siendo así que apenas acaban de nacer los métodos científicos de la moderna cartografía. MALLERY: Este problema nos dio, naturalmente, no poco que pensar... En todo caso no podemos imaginar cómo fue posible trazar un mapa tan exacto sin la ayuda de un aeroplano. El hecho es que aquellos cartógrafos lo hicieron y, por si ello fuera poco, los grados de longitud fueron determinados de modo absolutamente correcto, cosa que sólo hace dos siglos hemos podido conseguir nosotros. WARREN: Padre Lineham; usted que ha tomado parte en las investigaciones sísmicas de la Antártida, ¿comparte el entusiasmo de su colega por estos nuevos descubrimientos? LINEHAM: Desde luego. El método sísmico nos ha permitido descubrir cosas que parecen confirmar en gran medida los detalles geográficos apuntados en esos mapas; mapas de tierra firme, proyección de las montañas, mares, islas, etcétera. Creo que con el método sísmico podríamos quitar aún más hielo de todas estas tierras señaladas en los mapas, y se comprobaría que son todavía más correctos de lo que nos inclinamos a pensar. Las mediciones abarcaban territorios desconocidos en la época del navegante turco Piri Reis.
domingo, 19 de agosto de 2012
EL BICENTENARIO EN PAYSANDU
MIÉRCOLES, 16 DE FEBRERO DE 2011
--martes, 15 de febrero, 2011 18:19:45[RED-PAT-PAY] RED(3140-C) MAS SOBRE EL BICENTENARIO DE CASA BLANCA
De: Rubens StagnoVer contacto
Para: redpatrimoniopaysandu@todoserver.net
4263587292.txt (1KB)
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Estimados amigos de la RED: En estos días se ha dado por las redes, por la prensa y radio, en el mano a mano,….un interesante intercambio de opiniones sobre los hechos históricos de febrero de 1811 referidos a Casa Blanca.
Tuve ocasión de salir por la 39, en la audición de Milton Nan.También ayer en Radio Uruguay (SODRE) en la audición de Nelson Caula.
Todo lo cual me obligó a repasar el tema, y a buscar en mis archivos el material que durante años fui acumulando.
No soy historiador, pero si un ciudadano con inquietudes, como se sabe por lo histórico-patrimonial.
Por tanto deseo compartir con Udes. una síntesis del material que recopilé y alguna reflexión final:
1-Don Aníbal Barrios Pintos, que escribió “Paysandú-Historia General”, 2 tomos en 1989 (tiene preparado un tercer tomo para el cual nunca tuvo apoyo para publicarlo), escribió en el cap. VII-“El supuesto pronunciamiento sanducero de Casa Blanca”:
“Con referencia al llamado pronunciamiento sanducero de Casa Blanca, en tiempo de la Rev. Oriental de 1811, como es sabido, fue difundido en 1879 por Isidoro de María en su obra “Hombres notables de la Rep. Oriental del Uruguay” y posteriormente en 1881, por Benigno Martinez, en sus Apuntes históricos de la Provincia de Entre Rios, sin asignarle fecha alguna. Será repetida la referencia del suceso por Francisco Buzá (1887),etc-etc”
“El relato de Isidoro de María se ajusta al siguiente texto: el capitán retirado Jorge Pacheco y algunos otros patriotas en el Uruguay, se disponían a entrar en el movimiento concertado, pero el arribo de la flotilla realista de Michelena a Paysandú, hizo fracasar el pronunciamiento en aquel punto, aprehendiendo a Pacheco en Casa Blanca, al presbítero don Silverio Martinez, excura de Soriano a los hacendados Del Cerro, Arbide y Delgado y algunos otros patriotas complicados, los que fueron conducidos a Montevideo”.
Agrega Don Anibal: no se ha ubicado en los repositorios rioplatenses ningún documento que confirme este suceso.
Existe sí documentación probatoria que registra los nombres de los patriotas que se reunían en casa del párroco de Paysandú presbítero Silverio Antonio Martinez:Tomas Paredes, Ignacio Maestre,Jorge Pacheco,etc.
NOTA: Isidoro de María 1879? Existe una primer versión de este autor, de 1860, en su obra “Vida del Brigadier G eneral D. Jose Artigas.Fundador de la nacionalidad Oriental”.
2-Tenemos un libro de Justo Maeso: “Los primeros patriotas Orientales de 1811” de 1888, que hace mención al “distinguido y laborioso historiador de E ntre Rios, Sr. Don Benigno Martinez en el tomo 2 de su Historia de Ramirez, dice que el Coronel Artigas al ir a Entre Rios para dar allí el grito de Libertad; alentó a sus comprovincianos los orientales dándoles las instrucciones necesarias para que del 27 al 28 de febrero se alzaran en armas Viera y Benavides en las inmediaciones de M ercedes”.
Y agrega este incidente digno de conocerse: “El Capitán don Jorge Pacheco y algunos patriotas en el Alto Uruguay, se preparaban a responder al movimiento iniciado; pero el arribo de la flotilla de Michelena a Paysandú, hizo fracasar el pronunciamiento en aquel punto, prendiendo a Pacheco en Casa Blanca y teniendo igual suerte otros de los complicados en el plan, que fueron conducidos a Montevideo” Luego agrega que Francisco Ramirez que contaba con 25 años, uno de los complicados con Pacheco fue conducido a Mdeo y permaneció en un calabozo húmedo e inmundo, que le hizo contraer una afección pulmonar……..un dia concibió la idea de frustrar la vigilancia de sus carceleros y fugó de la prisión…”
3-Otros autores uruguayos hacen referencia a estos hechos: Francisco Bauzá, el historiador sanducero Setembrino Pereda, y muchos mas. Tambien una crónica aparecida en el Album de El Diario de Paysandú de 1933.
Sin embargo, las dudas expresadas por Don Aníbal Barrios Pintos, son fundamentadas por el amigo integrante de la RED, Javier Ricca, sanducero nacido en 1967.Quien en la revista ACERCA, de temas históricos de Paysandú, No1. Juniol 2010, nos dice:
“A pesar de lo dicho, ninguna carta íntima ni parte oficial recuerda la conjura de Casa Blanca, ni un solo documento he encontrado referido o citado en ciento veinte libros y cientos de artículos que mencionan este episodio.Tan sollo acopio bibliográfico que ha sufrido, a lo largo de estos últimos ciento cuarenta años, un sinnúmero de cambios, entre ellos la fecha en que ocurrió, las personas que participaron, quienes resultaron encarcelados……Nadie aporta una prueba”
Vale la pena leer lo que sostiene Javier y los fundamentos con que lo hace.
4-Otro amigo de esta RED,Nelson Caula, historiador, hombre de radio, que ha investigado sobre la descendencia de Artigas en “Artigas Ñemoñaré”, con importantes aportes hasta el momento desconocidos, y con quien tuve el gusto de compartir un viaje a Curuguaty, para el cual el entonces Intendente Alvaro Lamas tuvo la deferencia de invitarnos, ha escrito sobre los “Hombres de Casa Blanca”:
-“A esa generación excepcional de curas, totalmente jugada a la Revolución pertenecían, Silverio Martinez e Ignacio Maestre. Ambos habían nacido en Buenos Aires en 1768 y fueron sólidamente formados en los mejores colegios de su época como San Carlos y la Universidad de Córdoba, la misma que fuera hondamente impactada por el artiguismo.Estos dos grandes amigos se re-encuentran en la Parroquia de Paysandú.
Juntos serían dinamita.
Ellos y algunos más: Tomás Paredes, mayordomo de la mas grade estancia de Paysandú, la del realista Almagro, cuyo casco no era otro que el de Casa Blanca; Francisco Bicudo, el inmortal Comandante de Blandengues; el hacendado Nicolás Delgado; el alcalde José Arbide y el muy eficaz entrerriano Francisco Ramirez.De igual manera el pulpero Mariño Iglesias y como suele pasar unos cuantos anónimos. Se les agregan, provenientes directamente de Buenos Aires con toda la efervescencia de los sucesos de mayo a cuestas y con un fin claramente conspirador,Miguel del C erro, el temible militar Jorge Pacheco que se instala en una chacra de Casa Blanca”
Nelson agrega: José Gervasio Artigas, por su parte, ingresa por primera vez a la Banda Oriental, y a la Historia, como líder de la emancipación, por el Paso de Vera, en Casa Blanca.
NOTA: Así lo recuerda el Obelisco ubicado en Entre Rios y Avda. Salto. (1961)
5-CONCLUSIONES-LAS CONDICIONES ESTABAN DADAS
Recordemos que a fines de setiembre de 1810 la acción contrarevolucionaria se trasladó al territorio entrerriano, donde se reconocía la autoridad de la Junta de Buenos Aires.
Artigas,Ayudante Mayor de Blandengues, cumpliendo órdenes habría llegado a ese territorio, con 150 hombres con posterioridad al 6 de noviembre.
La invasión provocó una generalizada repulsa del paisanaje y contribuyó al milagro de consolidar la causa revolucionaria.
De aquí que haya resultado oportuna la presencia de Artigas, pues le facilitó el contacto con las autoridades revolucionarias.
Quedaron tendídas la líneas para posibilitar el pasaje a las filas patriotas que se daría el 15 de febrero de 1811.
En este mar de contradicciones, en cuanto a si existió o no el levantamiento de Casa Blanca, y cual fue la fecha, y cual fue el lugar, y quienes participaron, y si fueron presos o no, si hubo enfrentamiento armado o no, etc etc, (diferendos,discusiones,versiones encontradas muy bien captadas por IMAGINATEATRO, en su presentación el viernes de noche en CasaBlanca), nos debemos preguntar si existen motivos para celebrar.
Nuestro criterio es que estaban dadas las condiciones para que los patriotas que se mencionaron, y que todos los autores coinciden en sus nombres, se reunieran y se organizaran para conspirar y apoyar las luchas por la emancipación. Como hemos visto Artigas ya había estado en Entre Rios, y se conocían sus ideas. El mismo Mariano Moreno después del 25 mayo de 1810 lo había convocado a las filas revolucionarias.
Por tanto mas allá de los hechos puntuales, nuestro homenaje, nuestro reconocimiento, nuestra celebración de estos 200 años es hacia los hombres de Casa Blanca, hombres de carne y hueso que nadie duda en su existencia y en el rol que cumplieron.
Conocedores de un rio que en la época no era frontera, sino un rio camino como lo denomina Ana Frega, recurso natural que supieron utilizar al servicio de la lucha por la libertad, covergiendo en un punto geográfico que indudablemente tiene historia: Casa Blanca-Paso Vera-Arroyo de la China (Concepción del Uruguay).
Y que tal, si se organizara un sendero para llegar desde Casa Blanca, hasta las ruinas (hoy invadidas por la vegetación) donde supuestamente se reunían los patriotas (estancia de Paredes), y de ahí hasta donde en 1825 Lavalleja instaló los 2 cañones que mandó a construir y con los cuales enfrentó a fuerzas navales portuguesas en diciembre de ese año. Los mismos están ubicados en un montículo sobre el rio, (pienso que ahí es el paso Vera) claramente distinguible navegando rio arriba. Seria un interesante circuito histórico-cultural, como parte de la oferta turística de Paysandú, de la cual hablamos pero sin concreciones a la vista.
De esto no se habla.Sin embargo sería el mejor homenaje con un fuerte contenido didáctico si se le enfoca con rigor histórico.
RUBENS STAGNO
coordinador
De: Rubens Stagno
Para: redpatrimoniopaysandu@todoserver.net
4263587292.txt (1KB)
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Estimados amigos de la RED: En estos días se ha dado por las redes, por la prensa y radio, en el mano a mano,….un interesante intercambio de opiniones sobre los hechos históricos de febrero de 1811 referidos a Casa Blanca.
Tuve ocasión de salir por la 39, en la audición de Milton Nan.También ayer en Radio Uruguay (SODRE) en la audición de Nelson Caula.
Todo lo cual me obligó a repasar el tema, y a buscar en mis archivos el material que durante años fui acumulando.
No soy historiador, pero si un ciudadano con inquietudes, como se sabe por lo histórico-patrimonial.
Por tanto deseo compartir con Udes. una síntesis del material que recopilé y alguna reflexión final:
1-Don Aníbal Barrios Pintos, que escribió “Paysandú-Historia General”, 2 tomos en 1989 (tiene preparado un tercer tomo para el cual nunca tuvo apoyo para publicarlo), escribió en el cap. VII-“El supuesto pronunciamiento sanducero de Casa Blanca”:
“Con referencia al llamado pronunciamiento sanducero de Casa Blanca, en tiempo de la Rev. Oriental de 1811, como es sabido, fue difundido en 1879 por Isidoro de María en su obra “Hombres notables de la Rep. Oriental del Uruguay” y posteriormente en 1881, por Benigno Martinez, en sus Apuntes históricos de la Provincia de Entre Rios, sin asignarle fecha alguna. Será repetida la referencia del suceso por Francisco Buzá (1887),etc-etc”
“El relato de Isidoro de María se ajusta al siguiente texto: el capitán retirado Jorge Pacheco y algunos otros patriotas en el Uruguay, se disponían a entrar en el movimiento concertado, pero el arribo de la flotilla realista de Michelena a Paysandú, hizo fracasar el pronunciamiento en aquel punto, aprehendiendo a Pacheco en Casa Blanca, al presbítero don Silverio Martinez, excura de Soriano a los hacendados Del Cerro, Arbide y Delgado y algunos otros patriotas complicados, los que fueron conducidos a Montevideo”.
Agrega Don Anibal: no se ha ubicado en los repositorios rioplatenses ningún documento que confirme este suceso.
Existe sí documentación probatoria que registra los nombres de los patriotas que se reunían en casa del párroco de Paysandú presbítero Silverio Antonio Martinez:Tomas Paredes, Ignacio Maestre,Jorge Pacheco,etc.
NOTA: Isidoro de María 1879? Existe una primer versión de este autor, de 1860, en su obra “Vida del Brigadier G eneral D. Jose Artigas.Fundador de la nacionalidad Oriental”.
2-Tenemos un libro de Justo Maeso: “Los primeros patriotas Orientales de 1811” de 1888, que hace mención al “distinguido y laborioso historiador de E ntre Rios, Sr. Don Benigno Martinez en el tomo 2 de su Historia de Ramirez, dice que el Coronel Artigas al ir a Entre Rios para dar allí el grito de Libertad; alentó a sus comprovincianos los orientales dándoles las instrucciones necesarias para que del 27 al 28 de febrero se alzaran en armas Viera y Benavides en las inmediaciones de M ercedes”.
Y agrega este incidente digno de conocerse: “El Capitán don Jorge Pacheco y algunos patriotas en el Alto Uruguay, se preparaban a responder al movimiento iniciado; pero el arribo de la flotilla de Michelena a Paysandú, hizo fracasar el pronunciamiento en aquel punto, prendiendo a Pacheco en Casa Blanca y teniendo igual suerte otros de los complicados en el plan, que fueron conducidos a Montevideo” Luego agrega que Francisco Ramirez que contaba con 25 años, uno de los complicados con Pacheco fue conducido a Mdeo y permaneció en un calabozo húmedo e inmundo, que le hizo contraer una afección pulmonar……..un dia concibió la idea de frustrar la vigilancia de sus carceleros y fugó de la prisión…”
3-Otros autores uruguayos hacen referencia a estos hechos: Francisco Bauzá, el historiador sanducero Setembrino Pereda, y muchos mas. Tambien una crónica aparecida en el Album de El Diario de Paysandú de 1933.
Sin embargo, las dudas expresadas por Don Aníbal Barrios Pintos, son fundamentadas por el amigo integrante de la RED, Javier Ricca, sanducero nacido en 1967.Quien en la revista ACERCA, de temas históricos de Paysandú, No1. Juniol 2010, nos dice:
“A pesar de lo dicho, ninguna carta íntima ni parte oficial recuerda la conjura de Casa Blanca, ni un solo documento he encontrado referido o citado en ciento veinte libros y cientos de artículos que mencionan este episodio.Tan sollo acopio bibliográfico que ha sufrido, a lo largo de estos últimos ciento cuarenta años, un sinnúmero de cambios, entre ellos la fecha en que ocurrió, las personas que participaron, quienes resultaron encarcelados……Nadie aporta una prueba”
Vale la pena leer lo que sostiene Javier y los fundamentos con que lo hace.
4-Otro amigo de esta RED,Nelson Caula, historiador, hombre de radio, que ha investigado sobre la descendencia de Artigas en “Artigas Ñemoñaré”, con importantes aportes hasta el momento desconocidos, y con quien tuve el gusto de compartir un viaje a Curuguaty, para el cual el entonces Intendente Alvaro Lamas tuvo la deferencia de invitarnos, ha escrito sobre los “Hombres de Casa Blanca”:
-“A esa generación excepcional de curas, totalmente jugada a la Revolución pertenecían, Silverio Martinez e Ignacio Maestre. Ambos habían nacido en Buenos Aires en 1768 y fueron sólidamente formados en los mejores colegios de su época como San Carlos y la Universidad de Córdoba, la misma que fuera hondamente impactada por el artiguismo.Estos dos grandes amigos se re-encuentran en la Parroquia de Paysandú.
Juntos serían dinamita.
Ellos y algunos más: Tomás Paredes, mayordomo de la mas grade estancia de Paysandú, la del realista Almagro, cuyo casco no era otro que el de Casa Blanca; Francisco Bicudo, el inmortal Comandante de Blandengues; el hacendado Nicolás Delgado; el alcalde José Arbide y el muy eficaz entrerriano Francisco Ramirez.De igual manera el pulpero Mariño Iglesias y como suele pasar unos cuantos anónimos. Se les agregan, provenientes directamente de Buenos Aires con toda la efervescencia de los sucesos de mayo a cuestas y con un fin claramente conspirador,Miguel del C erro, el temible militar Jorge Pacheco que se instala en una chacra de Casa Blanca”
Nelson agrega: José Gervasio Artigas, por su parte, ingresa por primera vez a la Banda Oriental, y a la Historia, como líder de la emancipación, por el Paso de Vera, en Casa Blanca.
NOTA: Así lo recuerda el Obelisco ubicado en Entre Rios y Avda. Salto. (1961)
5-CONCLUSIONES-LAS CONDICIONES ESTABAN DADAS
Recordemos que a fines de setiembre de 1810 la acción contrarevolucionaria se trasladó al territorio entrerriano, donde se reconocía la autoridad de la Junta de Buenos Aires.
Artigas,Ayudante Mayor de Blandengues, cumpliendo órdenes habría llegado a ese territorio, con 150 hombres con posterioridad al 6 de noviembre.
La invasión provocó una generalizada repulsa del paisanaje y contribuyó al milagro de consolidar la causa revolucionaria.
De aquí que haya resultado oportuna la presencia de Artigas, pues le facilitó el contacto con las autoridades revolucionarias.
Quedaron tendídas la líneas para posibilitar el pasaje a las filas patriotas que se daría el 15 de febrero de 1811.
En este mar de contradicciones, en cuanto a si existió o no el levantamiento de Casa Blanca, y cual fue la fecha, y cual fue el lugar, y quienes participaron, y si fueron presos o no, si hubo enfrentamiento armado o no, etc etc, (diferendos,discusiones,versiones encontradas muy bien captadas por IMAGINATEATRO, en su presentación el viernes de noche en CasaBlanca), nos debemos preguntar si existen motivos para celebrar.
Nuestro criterio es que estaban dadas las condiciones para que los patriotas que se mencionaron, y que todos los autores coinciden en sus nombres, se reunieran y se organizaran para conspirar y apoyar las luchas por la emancipación. Como hemos visto Artigas ya había estado en Entre Rios, y se conocían sus ideas. El mismo Mariano Moreno después del 25 mayo de 1810 lo había convocado a las filas revolucionarias.
Por tanto mas allá de los hechos puntuales, nuestro homenaje, nuestro reconocimiento, nuestra celebración de estos 200 años es hacia los hombres de Casa Blanca, hombres de carne y hueso que nadie duda en su existencia y en el rol que cumplieron.
Conocedores de un rio que en la época no era frontera, sino un rio camino como lo denomina Ana Frega, recurso natural que supieron utilizar al servicio de la lucha por la libertad, covergiendo en un punto geográfico que indudablemente tiene historia: Casa Blanca-Paso Vera-Arroyo de la China (Concepción del Uruguay).
Y que tal, si se organizara un sendero para llegar desde Casa Blanca, hasta las ruinas (hoy invadidas por la vegetación) donde supuestamente se reunían los patriotas (estancia de Paredes), y de ahí hasta donde en 1825 Lavalleja instaló los 2 cañones que mandó a construir y con los cuales enfrentó a fuerzas navales portuguesas en diciembre de ese año. Los mismos están ubicados en un montículo sobre el rio, (pienso que ahí es el paso Vera) claramente distinguible navegando rio arriba. Seria un interesante circuito histórico-cultural, como parte de la oferta turística de Paysandú, de la cual hablamos pero sin concreciones a la vista.
De esto no se habla.Sin embargo sería el mejor homenaje con un fuerte contenido didáctico si se le enfoca con rigor histórico.
RUBENS STAGNO
coordinador
martes, 24 de julio de 2012
viernes, 29 de junio de 2012
Las pasiones y la Historia como ciencia. David Irving, Deborah Lipstadt y Eric Hobsbawn
Leer a David Irving es hacer una lectura diferente de la Segunda Guerra, o partir desde una óptica diferente. Sus libros han despertado criticas desde el mundo académico debido al revisionismo histórico que realiza sobre el periodo 1933-1945. También los intelectuales judíos lo acusan de minimizar la política llevada adelante por los nazis contra su pueblo y de ser uno de los más firmes defensores del negacionismo. Sus ejes principales de análisis son negar que el regimen nazi tuviese un plan deliberado de exterminar a los judíos. El caso de este historiador es justificar sus trabajos postulando que en Historia no hay verdades absolutas. Aquí transcribo el discurso realizado por Eric Hobsbawn referido a la polémica entre David Irving y Deborah Lipstadt que termino en un juicio en Londres. Tomado de:
" Cuando La Pasión Ciega A La Historia
"El destacado historiador inglés Eric Hobsbawn, ex comunista de origen judío, se refiere a la fuerte polémica entre David Irving y la académica Deborah Lipstadt sobre el Holocausto. Irving perdió esta semana un juicio en Londres por este caso.
Hace unos días concluyó en un tribunal británico un caso legal muy importante para los historiadores. David Irving, autor de numerosos libros sobre la Segunda Guerra y el nacionalsocialismo, demandó por difamación a la académica estadounidense Deborah Lipstadt y a su editorial, Penguin Books. Irving sostiene que, al definirlo como mentiroso y "negador del Holocausto", la profesora Lipstadt y su editorial dañaron su credibilidad como historiador y sus posibilidades de ganarse la vida.
Irving no sólo rechazó las acusaciones que se le hicieron, sino que sostuvo que la versión acerca de los orígenes, la naturaleza y los alcances de la llamada "solución final del problema judío", enunciada por la profesora Lipstadt y otros exponentes de lo que él denomina "la industria del Holocausto", es históricamente insostenible.
A diferencia de Irving, ella, de hecho, no se basó en documentos originales, ni siquiera en un conocimiento adecuado de cómo funcionaba el sistema alemán.
Esta fue la cuestión discutida durante semanas en una sala de audiencias de la Justicia londinense. El juez todavía no se ha manifestado y naturalmente pronunciará su fallo sobre dos cuestiones que son separables, por lo menos para la ley británica:
1) si las declaraciones de la profesora Lipstadt difamaron al señor Irving y 2) si realmente
fue así, cuál es el alcance del daño que sufrió como resultado de tal difamación. La segunda consideración no nos interesa aquí pero la primera era y es una cuestión de fundamental importancia para los historiadores. Tiene que ver con la compleja relación entre la investigación histórica y la opinión política, entre el juicio histórico y el político.
Porque esta no es una controversia de pura erudición, ni para el señor Irving ni para la profesora Lipstadt ni para quienes comparten sus opiniones. Al contrario, ambos están apasionadamente empeñados en sostener sus respectivos puntos de vista sobre bases no académicas.
Es cierto que realmente son pocos los historiadores que comparten las opiniones políticas representadas por David Irving. El no hace ningún esfuerzo por ocultar sus simpatías por el nacionalsocialismo alemán, por la extrema derecha de la posguerra y su antisemitismo.
Además, instintivamente, muchos de nosotros estamos de parte de Deborah Lipstadt porque es imposible no horrorizarse ante lo que les sucedió a los judíos en Auschwitz y en otras partes. Por eso es necesario, para los simpatizantes nazis, tratar de negar directamente que haya ocurrido. No obstante, es claro que también las opiniones de Lipstadt representan una posición política defendida apasionadamente, a tal punto que quienes la sostienen están dispuestos también a negar las críticas factuales. David Irving demandó ante la Justicia a sus críticos. Pero Daniel Goldhagen, que (en Los verdugos voluntarios de Hitler) escribió una interpretación judía del Holocausto rechazada casi en forma unánime por los historiadores en la materia, trató de silenciar a sus críticos y lo mismo hicieron sus defensores. Es significativo que el mismo historiador Christopher Browning haya sido convocado por la defensa tanto en el caso Irving como en el de la controversia sobre Goldhagen.
En realidad, mucho antes del juicio Irving-Lipstadt yo traté de explicar su naturaleza.
Permítaseme una autocita: si faltan las pruebas o si los datos son escasos, contradictorios o sospechosos, es imposible desmentir una hipótesis, por improbable que sea. Las pruebas pueden mostrar de manera concluyente, contra quienes lo niegan, que el genocidio nazi realmente tuvo lugar, pero aunque ningún historiador serio dude de que la "solución final" fue querida por Hitler, no podemos demostrar que verdaderamente él haya dado una orden específica en ese sentido. Dado el modo de actuar de Hitler, una orden escrita semejante es improbable y no fue encontrada. Por lo tanto, si desbaratar la tesis de M. Faurisson no resulta difícil, no podemos, sin elaborados argumentos, rechazar la tesis enunciada por David Irving.
Esa es la esencia del problema. Habría sido más cómodo que Irving pudiera ser acusado simplemente de negar Auschwitz o de mentir sobre Hitler. Pero él no lo hizo.
Sostuvo que Hitler no quería, o no era responsable del Holocausto, porque no existe un documento escrito por Hitler que ordene la eliminación de los judíos, y las argumentaciones de Irving, basadas en un conocimiento notable de la documentación, obligaron a gran parte de los historiadores a reconocer, aun a regañadientes, que no existe semejante documento. Con razones óptimas, el consenso que prevalece entre los historiadores individualiza en Hitler al responsable de la "solución final" pero su argumentación modificó la interpretación histórica del Tercer Reich. Además, él no niega que millones de judíos perecieron entre 1941 y 1945. No niega tampoco que un gran número de judíos fue deliberadamente exterminado, y no sólo víctima del cansancio, el hambre o enfermedades.
Lo que hace más bien es concentrarse en sembrar la duda respecto de muchos de los "lugares comunes" acerca del Holocausto -lo que podríamos llamar la retórica pública, o la versión hollywoodense del Holocausto, gran parte de la cual no proviene de los historiadores serios que indagaron sobre ese terrible tema. Y por ende algunos de ellos, como bien sabe cualquier especialista en esta área, tienen una postura de apertura respecto de las críticas.
Podríamos preguntarnos: ¿cuál es la relevancia del caso jurídico "Irving contra Lipstadt" para los historiadores? Ninguno de los protagonistas es un típico exponente de la profesión histórica. El señor Irving es un cruzado de su causa. Si no se hubiera identificado con la causa de la Alemania hitlerista, las familias de las personalidades nazis no le habrían dado acceso a los documentos que antes habían negado a otros estudiosos o que les habían ocultado. De este modo se volvió un experto en la materia. La señora Lipstadt no es una historiadora profesional y su reputación en este campo es modesta. No se puede pasar por alto que optó por no declarar en el juicio y no exponerse al interrogatorio de su adversario.
En efecto, muchos de los nombres importantes en la historiografía sobre el Tercer Reich y la destrucción de los judíos europeos estuvieron ausentes del caso. Es improbable, obviamente, que apoyaran a Irving pero también es improbable que aceptaran la excesiva simplificación del libro de Lipstadt. Y sin embargo, su ausencia o reticencia es preocupante. No se puede permitir que el debate público sobre materias de una importancia tan grande se desarrolle esencialmente entre defensores de causas políticas.
Pienso que el silencio de los estudiosos expresa las pasiones y las contradicciones que asaltan a los historiadores que abordan temas sobre los cuales para muchos de nosotros la neutralidad es imposible aún hoy, en el momento en que escribimos. Esto es más que evidente en el caso del régimen o de los regímenes que produjeron el Holocausto.
Permítaseme repetir lo que escribí en otra oportunidad a propósito del "Historikerstreit" (controversia entre historiadores alemanes) de 1980: "En la polémica se planteaba si toda postura histórica con respecto a la Alemania nazi que no fuera de absoluta condena no implicaba el riesgo de rehabilitar un sistema profundamente infame, o no mitigaba, en todo caso, las acciones nefastas... la fuerza de un método así es tal que, mientras expreso estos conceptos, con cierto malestar me doy cuenta de que podrían ser interpretados como el signo de cierta "morbosidad hacia el nazismo" y por lo tanto se vuelve necesaria alguna forma de rechazo" ("De Historia", 275-6). Estos sentimientos siguen siendo fuertes hoy y pueden incluso ser reavivados por el retorno a la vida pública, incluso a veces al gobierno, de políticos o partidos identificados con el pasado nazi, o descendientes del mismo, como sucedió hace poco en Austria.
El caso "Irving contra Lipstadt" tiene que ver con la más emotiva de todas estas cuestiones, la llamada "negación del Holocausto". Y sin embargo, la misma expresión pertenece a una era en que la condena moral reemplazó a la historiografía.
Justamente como el debate, si es que se lo puede llamar así, sobre el que debe decidir un tribunal británico. Dicho debate pertenece a la esfera de la parcialidad política. Más allá de las incertidumbres que rodean el tema, no es posible, y nunca lo fue, negar la evidencia del genocidio de los judíos (y los gitanos) perpetrado, mientras estuvo en condiciones de hacerlo, por la Alemania nazi. Ningún historiador que lo sea habría considerado necesario impedir la publicación de intentos evidentemente vanos de negar lo innegable o de crear un delito de "negación del Holocausto", como sucedió en Alemania. Por otra parte, ningún historiador serio negaría que hay lagunas o imprecisiones -en cuanto a los hechos, números, lugares, motivos, procedimientos y muchas otras cosas- que rodean la historia del genocidio.
El estudioso serio del tema, por lo tanto, trata el genocidio como un área de estudio donde desacuerdo y discusión, aun acerca de los aspectos más indecibles –por ejemplo el número de las víctimas, o la naturaleza y el alcance del uso del gas Zyklon- B son naturales e indispensables-. No puede reducir su función esencialmente a la denuncia o a la definición y la defensa de una versión aceptada de la verdad. Y sin embargo, ése es justamente el peligro en algunas lecturas del Holocausto sostenidas apasionadamente, sobre todo las versiones que, a partir de los años 60, fueron transformando cada vez más la tragedia del pueblo judío de la Europa continental durante la Segunda Guerra Mundial en el mito legitimador para el Estado de Israel y su política.
Como a todo mito legitimador, la realidad lo incomoda. Además, cada crítica del mito (o de las políticas por él legitimada) está destinada a ser calificada de algo similar a la "negación del Holocausto". Los historiadores serios del Tercer Reich, que son de una calidad poco común, no tienen tiempo ni para Irving ni para Lipstadt. Nunca hubo dudas sobre el hecho de que rechazan el intento de Irving de distanciar a Hitler de la "solución final", o el intento nazi de minimizar o mitigar, por no decir negar, el genocidio. Por otra parte, como bien lo prueba su casi unánime reacción a la publicación del libro de Goldhagen, también rechazaron lo que Ian Kershaw llama "una interpretación simplista y desviada del Holocausto". Y sin embargo, cuando los abogados de los asesinos enfrentan a los abogados de las víctimas, qué difícil es, aun después de más de medio siglo, condenar con equidad los errores de ambos, aunque por diferentes razones. El silencio es más fácil. Claramente, algunos eligieron ese camino.
¿Estoy acertado? ¿O tenían razón aquellos pocos estudiosos que decidieron aceptar la invitación de la defensa, sobre todo para desacreditar las afirmaciones de Irving, aunque indudablemente conscientes de las carencias de Lipstadt? Estas preguntas no pueden hallar respuesta en tanto no se publiquen todas las actas del proceso. Serán, seguramente, la base de uno o más libros. Mientras tanto, la reticencia de los buenos historiadores dejó la impresión de que la única crítica pública a la falta de criterios profesionales en gran parte de la difusión del Holocausto proviene de un admirador de Hitler.
En todo caso, estas son cuestiones que demandan un juicio político, que puede estar en conflicto con el juicio histórico. Este es el tema sobre el cual quiero atraer la atención. La profesión del historiador es inevitablemente, y algunos dirían por su propia naturaleza,política e ideológica, aunque lo que un historiador dice o puede no decir depende estrictamente de reglas y convenciones que requieren pruebas y argumentos. Y sin embargo, convive con un discurso aparentemente similar acerca del pasado en el cual estas reglas y convenciones no se aplican; y donde se aplican por el contrario solamente las convenciones de la pasión, de la retórica, del cálculo político y de la parcialidad. Pero el siglo XX fue un siglo de guerras religiosas, durante el cual fue normal para los historiadores considerar que debían juzgar en base a los criterios de su profesión o en base a los de su propia fe.
El caso que traté es típico de un período así. Y no es el único. Las pasiones de esta era se debilitaron pero todavía no desaparecieron. ¿Cómo deberían comportarse los historiadores? Las reglas de nuestra profesión deberían vedarnos decir lo que sabemos que es erróneo o sospechamos profundamente que lo es, pero la tentación de refrenarnos de decir lo que sabemos que es cierto sigue siendo muy grande.
Aun los que nunca tomarían en consideración la "suggestio falsi", pueden encontrarse vacilando en la pendiente que lleva a la "suppressio veri".
No existe posibilidad alguna de que en cincuenta o incluso cien años la memoria del Holocausto pueda morir, pero esto no se deberá de ninguna manera al caso al que acabo de referirme. Espero realmente que los historiadores que se topen con el caso "Irving contra Lipstadt" en sus investigaciones lo consideren como una exposición perteneciente a un museo de antiguedades intelectuales olvidadas desde hace tiempo.
Pero para los historiadores de hoy, todavía plantea serios problemas de juicio profesional y moral. Aún nos queda un poco de camino por andar para emanciparnos de la herencia intelectual de la era de las guerras religiosas que dominó el siglo XX.
Tal vez debamos hacer el intento de acelerar nuestra emancipación.
(c) La Repubblica y Clarín, 2000. Por Eric J. Hobsbawm.
Traducción de Cristina Sardoy
Clarin, Buenos-Aires, Domingo 02 de abril de 2000
Vease Actualidades de Inglaterra : El proceso Irving
La dirección electrónica de este documento es:
http://aaargh-international.org//espa/actualidad/hobsbawm.html"
Ver además: Cuadernos del CLAEH Nro. 93 Montevideo, 2da serie, año 29, 2006-2 Pp 171 y Ss.
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